A pesar de ser ricas, las croquetas a menudo también son un plato tedioso y prohibido en nuestra dieta por ingredientes considerados básicos como el jamón. Hoy os traemos una receta rápida, sencilla y apta para la dieta vegetariana.
Ingredientes:
3 Patatas grandes
3 Huevos medianos
Pan rallado
Queso
Leche
La patata es el ingrediente principal de esta plato, así que comenzamos cociéndolas hasta el punto en el cual podamos hacer puré con ellas fácilmente. Para agilizar este paso podemos pelar y trocear cada patata, así disminuimos el tiempo necesario de cocción a unos 10-12 minutos.
Una vez cocidas, las escurrimos y pasamos a un bol para machacarlas con ayuda de un tenedor. Con las patatas machacadas, añadimos dos huevos y mezclamos. Vamos al siguiente paso.
Por lo general, en este tipo de recetas se suele añadir el queso directamente al bol, pero nosotros haremos algo diferente.
En un cazo pequeño ponemos a calentar un vaso de leche, a fuego medio-bajo, sin dejar que llegue a hervir en ningún momento.
Cuando la leche tome temperatura, comenzamos a añadir el queso, removiendo con una varilla constantemente. En la foto de ingredientes no aparece, pero ademas del queso rallado hemos usado queso gouda en lonchas. Basta con partirlo en trozos con nuestras manos e ir añadiendo a la leche junto con el queso rallado. No diremos una cantidad en concreto, simplemente hay que añadir y remover hasta que obtengamos una crema de queso que ofrezca bastante resistencia a nuestra varilla.
Con la crema lista, volvemos al bol y la vertemos para mezclar junto con el puré de patatas.
Probamos y añadimos sal al gusto. Ademas, nosotros hemos añadido un poco de albahaca, que dará un toque de sabor y aroma al plato.
Si hemos hecho una crema de queso lo suficientemente espesa, no deberemos necesitar nada más. Pero si vemos que nuestra mezcla para la croquetas no tiene la consistencia suficiente podemos añadir un poco de harina, de maíz a ser posible, ya que la de trigo podría ocultar un poco el sabor de la misma.
Es el momento de usar el tercer huevo y el pan rallado.
Rompemos el mismo sobre un plato y batimos ligeramente.
Para este paso podemos usar una cuchara o trabajar con las manos. Para mi es más fácil lo segundo, así que recomiendo que lo hagáis así.
Cogemos un poco de mezcla entre nuestros dedos y comenzamos a darle forma de croqueta, de forma que nos quede una de unos 5 centímetros. Pasamos por el huevo, dejando que se bañe por completo, y añadimos una capa de pan rallado pasándola por el mismo. Volvemos a darle un poco la forma que habrá perdido durante este proceso y reservamos.
Hecho esto, sólo tenemos que llevar nuestras croquetas a una sartén con aceite caliente y comenzar a freírlas. Bastará con un par de minutos por cada lado, hasta que empiecen a tomar un tono dorado.
Reservamos sobre papel de cocina durante unos minutos y ya tendremos listas para servir unas croquetas diferentes e igualmente cremosas que seguro no defraudarán a nadie.
Desde aquí os animamos a probar con otros ingredientes de vuestro gusto como la espinaca, seitán o champiñones ya que es un plato que puede llegar a ser muy flexible. Todo depende de nuestra creatividad!
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domingo, 25 de agosto de 2013
martes, 23 de julio de 2013
Salchichas vegetarianas
La salchicha es uno de los alimentos más comunes y preferidos por los más pequeños así como una forma rápida y rica de cocinar. Hoy os traemos nuestra versión, en la que usamos únicamente verduras para crear la versión vegetariana de esta plato.
Ingredientes:
50gr Arvejas
50gr Porotos verdes
2 Tomates
3 Zanahorias pequeñas
2 Cebollas pequeñas
1 Pimiento verde
3 Pimientos verdes picantes
3 Huevos
Comenzamos picando todas las verduras lo más pequeño posible. Los porotos, si son pequeños, podemos dejarlos enteros o simplemente cortarlos por la mitad.
Del tomate solo usaremos la piel, por lo que la retiraremos con cuidado con ayuda de un cuchillo y reservaremos el interior para elaborar alguna otra receta.
Con todo picado, comenzamos a saltear todos los ingredientes con un poco de aceite. Comenzamos sólamente con la cebolla, para ir incorporando poco a poco la zanahoria y los pimientos en primer lugar, las verduras verdes y justo al final la piel de los tomates.
Añadimos sal y pimienta y dejamos enfriar.
En un bol batimos los tres huevos con ayuda de una varilla, y una vez esté bien batido los mezclamos con las verduras que acabamos de saltear.
Ahora viene el punto más difícil de esta receta. Para armar las salchichas hemos usado papel transparente (debemos tener cuidado y usar un papel resistente a altas temperaturas), el cartón de un rollo de papel de cocina, un embudo e hilo grueso.
Tenemos que envolver el cartón con varias capas de papel transparente, mínimo cuatro, dejando unos 3 centímetros de papel sobresaliendo del cartón. Estos 3 centímetros los cerraremos como si del papel de un caramelo se tratara, girándolo con nuestros dedos, y atándolo con el hilo grueso para evitar que vuelva a abrirse.
Una vez hecho, lo retiramos con cuidado del cartón y veremos como obtenemos un cilindro estable listo para rellenar.
Lo haremos con ayuda de un embudo, dejando entre 3 y 5 centímetros de margen al final para cerrar este extremo de la misma manera que hemos hecho con el otro.
Repetimos este proceso hasta agotar nuestra mezcla y ponemos a cocer todas las salchichas en una olla con bastante agua durante unos 15 minutos.
Pasado este tiempo ya tendremos listas nuestras salchichas para disfrutar de un plato rico y saludable:
Ingredientes:
50gr Arvejas
50gr Porotos verdes
2 Tomates
3 Zanahorias pequeñas
2 Cebollas pequeñas
1 Pimiento verde
3 Pimientos verdes picantes
3 Huevos
Comenzamos picando todas las verduras lo más pequeño posible. Los porotos, si son pequeños, podemos dejarlos enteros o simplemente cortarlos por la mitad.
Del tomate solo usaremos la piel, por lo que la retiraremos con cuidado con ayuda de un cuchillo y reservaremos el interior para elaborar alguna otra receta.
Con todo picado, comenzamos a saltear todos los ingredientes con un poco de aceite. Comenzamos sólamente con la cebolla, para ir incorporando poco a poco la zanahoria y los pimientos en primer lugar, las verduras verdes y justo al final la piel de los tomates.
Añadimos sal y pimienta y dejamos enfriar.
En un bol batimos los tres huevos con ayuda de una varilla, y una vez esté bien batido los mezclamos con las verduras que acabamos de saltear.
Ahora viene el punto más difícil de esta receta. Para armar las salchichas hemos usado papel transparente (debemos tener cuidado y usar un papel resistente a altas temperaturas), el cartón de un rollo de papel de cocina, un embudo e hilo grueso.
Tenemos que envolver el cartón con varias capas de papel transparente, mínimo cuatro, dejando unos 3 centímetros de papel sobresaliendo del cartón. Estos 3 centímetros los cerraremos como si del papel de un caramelo se tratara, girándolo con nuestros dedos, y atándolo con el hilo grueso para evitar que vuelva a abrirse.
Una vez hecho, lo retiramos con cuidado del cartón y veremos como obtenemos un cilindro estable listo para rellenar.
Lo haremos con ayuda de un embudo, dejando entre 3 y 5 centímetros de margen al final para cerrar este extremo de la misma manera que hemos hecho con el otro.
Repetimos este proceso hasta agotar nuestra mezcla y ponemos a cocer todas las salchichas en una olla con bastante agua durante unos 15 minutos.
Pasado este tiempo ya tendremos listas nuestras salchichas para disfrutar de un plato rico y saludable:
lunes, 22 de julio de 2013
Preparación de las aceitunas aliñás
Con cada recogida tenemos diversas opciones de preparación y conservación de las aceitunas. Este año hemos decidido reservar algunas para probar aliñándolas. Es una de las formas más artesanales y de resultado más sabroso. Aquí les contamos:
Lo primero fue tomar un tarro de cristal y llenar 3/4 de su capacidad con aceitunas, para saber la cantidad que debíamos deshuesar. Lo siguiente después de lavarlas, fue machacarlas una a una con un mazo. Puedes dejar el hueso, pero sale tan fácilmente que preferimos retirarlo.
Las devolvemos al tarro de cristal y rellenamos hasta el borde con una salmuera compuesta por 1 parte de sal por cada 8 de agua. Tapamos y al día siguiente renovamos la salmuera. Repite el proceso durante 7 ó 9 días.
Pasados los 7 ó 9 días, habrán perdido gran parte de su amargor y están listas para aliñarse (prueba una para comprobarlo). Prepara una salmuera igual a la de los días anteriores, pero reemplaza 1/4 de ella por vinagre blanco, y añade diferentes hierbas y especias que le den sabor. Sella con medio dedo de aceite de oliva el borde del recipiente para evitar la proliferación de bacterias y hongos. Ciérralo, deja macerar al menos una semana y estarán listas para consumir.
La duración de esta conserva es de aproximadamente 3 meses, por eso, es recomendable hacer una cantidad moderada que puedas consumir en ese tiempo.
Desconocemos el nombre de la variedad de aceituna que crece en nuestro jardín, pero como pueden apreciar, pasaron de color negro a verde pardo, lo que es completamente normal.
Si no tienes olivos, hay lugares donde puedes comprarlas en bruto y, por supuesto, también puedes aliñar las que encuentras ya preparadas. De sabor intenso, pueden darle un toque muy especial a tus platos y aperitivos. ¡Prueba a hacer las tuyas!
Lo primero fue tomar un tarro de cristal y llenar 3/4 de su capacidad con aceitunas, para saber la cantidad que debíamos deshuesar. Lo siguiente después de lavarlas, fue machacarlas una a una con un mazo. Puedes dejar el hueso, pero sale tan fácilmente que preferimos retirarlo.
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| Intenta ser suave. Si le das muy fuerte, la oliva se romperá por completo o se convertirá en papilla. |
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| Nosotros utilizamos un frasco para conservas. Si utilizas un recipiente de plástico, procura que sea apto para alimentos. Mira este ENLACE. |
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| Las condimentamos con ajo, orégano y pimienta negra, pero puedes utilizar lo que más te guste. |
Desconocemos el nombre de la variedad de aceituna que crece en nuestro jardín, pero como pueden apreciar, pasaron de color negro a verde pardo, lo que es completamente normal.
Si no tienes olivos, hay lugares donde puedes comprarlas en bruto y, por supuesto, también puedes aliñar las que encuentras ya preparadas. De sabor intenso, pueden darle un toque muy especial a tus platos y aperitivos. ¡Prueba a hacer las tuyas!
lunes, 13 de mayo de 2013
Tortitas de patata
Hoy os traemos una forma original, divertida y muy sana de tomar patatas. Es una receta muy flexible que, siguiendo unos mínimos, siempre será deliciosa y puede ayudarnos cuando los más pequeños no acepten el tradicional puré.
Ingredientes:
4-5 Patatas
1/2 Cebolla
1 Tomate
2 Dientes de ajo
3 Champiñones
2 Cucharadas de mantequilla
1 Taza de harina
1 Taza de queso rallado
2 Huevos
Comenzamos preparando un puré de patatas. Para agilizar el proceso, pelamos las patatas y las troceamos en cubos pequeños, luego las ponemos en una olla pequeña o cazo, cubriéndolas con agua, y las llevamos a un fuego medio durante unos 14 minutos desde que comience a hervir. Pasado este tiempo, pinchamos con la punta de un cuchillo sobre un cubo de patata y retiramos del fuego si vemos que están lo suficientemente cocidas.
Escurrimos ligeramente y machacamos las patatas con ayuda de una cuchara, hasta obtener algo así:
A continuación picamos la media cebolla, los dientes de ajo y los champiñones, todo lo más pequeño posible.
Ponemos una sartén a fuego medio bajo con 3 cucharadas de aceite y comenzamos a cocinar la cebolla y el ajo, removiendo constantemente con una cuchara de madera para evitar dañar la sartén.
Una vez comience a dorarse la cebolla, añadimos los champiñones y cocinamos hasta que veamos como cogen color. Retiramos del fuego y reservamos.
Ponemos el puré que preparamos antes en un bol y comenzamos a añadir el resto de ingredientes. Primero, la cebolla con el ajo y champiñones, mezclando bien con el puré.
Cogemos el tomate y lo pelamos con cuidado ya que para esta receta sólo usaremos la piel. Una vez la tengamos, la troceamos y añadimos al bol. Hacemos lo mismo con el queso y los huevos y removemos.
Hasta este momento no hemos añadido nada de sal ni ninguna hierba, pero este es el momento de hacerlo. Así que añadimos sal al gusto, pimienta, albahaca y perejil para volver a remover.
Tendremos una mezcla muy pegajosa casi imposible de cocinar, así que nos ayudaremos de la harina para poder hacerlo.
Añadimos muy poco a poco, sin dejar de remover, hasta obtener una textura más firme que consideremos suficiente para cocinarla en una sartén o plancha sin riesgo a que se nos rompa mientras lo hacemos.
Con nuestra mezcla lista, es el momento de calentar una sartén a fuego bajo con unas gotas de aceite.
Cuando esté caliente, añadimos una cucharada sopera de la mezcla y repartimos por la sartén hasta formar una tortita de unos 7-8 centímetros .
La cocinaremos durante unos 2 minutos por cada lado, repitiendo el proceso hasta gastar toda la mezcla (saldrán alrededor de 7).
Una vez terminemos de cocinarla, nos quedará algo parecido a esto:
Hasta la próxima entrada!
Ingredientes:
4-5 Patatas
1/2 Cebolla
1 Tomate
2 Dientes de ajo
3 Champiñones
2 Cucharadas de mantequilla
1 Taza de harina
1 Taza de queso rallado
2 Huevos
Comenzamos preparando un puré de patatas. Para agilizar el proceso, pelamos las patatas y las troceamos en cubos pequeños, luego las ponemos en una olla pequeña o cazo, cubriéndolas con agua, y las llevamos a un fuego medio durante unos 14 minutos desde que comience a hervir. Pasado este tiempo, pinchamos con la punta de un cuchillo sobre un cubo de patata y retiramos del fuego si vemos que están lo suficientemente cocidas.
Escurrimos ligeramente y machacamos las patatas con ayuda de una cuchara, hasta obtener algo así:
A continuación picamos la media cebolla, los dientes de ajo y los champiñones, todo lo más pequeño posible.
Ponemos una sartén a fuego medio bajo con 3 cucharadas de aceite y comenzamos a cocinar la cebolla y el ajo, removiendo constantemente con una cuchara de madera para evitar dañar la sartén.
Una vez comience a dorarse la cebolla, añadimos los champiñones y cocinamos hasta que veamos como cogen color. Retiramos del fuego y reservamos.
Ponemos el puré que preparamos antes en un bol y comenzamos a añadir el resto de ingredientes. Primero, la cebolla con el ajo y champiñones, mezclando bien con el puré.
Cogemos el tomate y lo pelamos con cuidado ya que para esta receta sólo usaremos la piel. Una vez la tengamos, la troceamos y añadimos al bol. Hacemos lo mismo con el queso y los huevos y removemos.
Hasta este momento no hemos añadido nada de sal ni ninguna hierba, pero este es el momento de hacerlo. Así que añadimos sal al gusto, pimienta, albahaca y perejil para volver a remover.
Tendremos una mezcla muy pegajosa casi imposible de cocinar, así que nos ayudaremos de la harina para poder hacerlo.
Añadimos muy poco a poco, sin dejar de remover, hasta obtener una textura más firme que consideremos suficiente para cocinarla en una sartén o plancha sin riesgo a que se nos rompa mientras lo hacemos.
Con nuestra mezcla lista, es el momento de calentar una sartén a fuego bajo con unas gotas de aceite.
Cuando esté caliente, añadimos una cucharada sopera de la mezcla y repartimos por la sartén hasta formar una tortita de unos 7-8 centímetros .
La cocinaremos durante unos 2 minutos por cada lado, repitiendo el proceso hasta gastar toda la mezcla (saldrán alrededor de 7).
Una vez terminemos de cocinarla, nos quedará algo parecido a esto:
Hasta la próxima entrada!
viernes, 26 de abril de 2013
Pizza
Ingredientes:
Harina (150gr)
Levadura en polvo (8gr)
Sal
2/3 Taza de agua o leche
1 Cucharada de mantequilla
Espinacas
Cebolla
Choclo
Salsa de tomate
Queso rallado
Orégano
Lo primero que haremos será preparar la masa.
Para ello, en un bol grande, iremos tamizando la harina y la levadura con ayuda de un colador. Una vez hecho esto añadimos un pellizco de sal y alguna hierba de nuestro gusto (nosotros hemos optado por el orégano, además de una pizca de pimienta molida) y mezclamos.
Elegir entre la leche y el agua es algo completamente personal. En esta ocasión hemos optado por la leche porque con ella logramos una masa más suave, esponjosa y con un sabor más definido.
Vertemos la leche o el agua en el bol y comenzamos a mezclar, añadiendo al mismo tiempo la mantequilla, con ayuda de una cuchara de madera.
Cuando obtengamos una mezcla homogénea, comenzamos a trabajarla con nuestras manos, amasando constantemente y añadiendo pequeñas cantidades de harina si notamos nuestra masa demasiado pegajosa para trabajarla.
Tenemos que hacerlo hasta que no se pegue a nuestras manos ni se formen grietas al estirarla.
Una vez conseguido, formamos una bola con ella y la dejamos reposar durante no menos de 30 minutos cubierta con un paño para que leve.
Ahora comenzamos con el resto de ingredientes de nuestra pizza.
La cebolla no la cocinaremos en absoluto, solo la cortamos en aros y volvemos a cortar los mismos por la mitad para tener medios aros.
El choclo, siempre y cuando sea fresco, lo vamos a cocer durante unos 10-12 minutos en un cazo con abundante agua.
Una vez cocidos, los lavamos y dejamos escurrir un buen rato para deshacernos de todo el agua.
Ponemos las espinacas sobre una sartén a fuego medio con unas gotas de aceite. Apenas vamos a saltearlas durante unos 40 segundos, añadimos un pellizco pequeño de sal y las retiramos una vez veamos que comienza a reducir su volumen.
Para la salsa de tomate, nosotros nos hemos decidido por un poco de tomate triturado con sal, tomillo, orégano y romero.
Listos todos los ingredientes y pasados mínimo 30 minutos, volvemos a nuestra masa.
La vamos a trabajar sobre una superficie plana y enharinada. Amasamos un par de minutos y comenzamos a estirarla con cuidado y con ayuda de un rodillo. Si vemos que al hacerlo vuelven a aparecer grietas, espolvoreamos un poco de harina sobre ella y volvemos a pasar el rodillo por encima, con cuidado de ir dándole la forma que deseemos para nuestra pizza desde el principio, hasta obtener una masa con la forma que deseemos y con alrededor de un centímetro de grosor.
Cerramos los bordes de la masa y continuamos cubriendo la misma.
Comenzamos con una capa de salsa de tomate.
Ahora ponemos la cebolla, espinaca y el choclo.
Terminamos con el queso rallado y un poco más de orégano si así lo deseamos.
Por último, metemos en un horno precalentado a 180º durante 10 minutos o hasta ver el queso gratinado
Harina (150gr)
Levadura en polvo (8gr)
Sal
2/3 Taza de agua o leche
1 Cucharada de mantequilla
Espinacas
Cebolla
Choclo
Salsa de tomate
Queso rallado
Orégano
Para ello, en un bol grande, iremos tamizando la harina y la levadura con ayuda de un colador. Una vez hecho esto añadimos un pellizco de sal y alguna hierba de nuestro gusto (nosotros hemos optado por el orégano, además de una pizca de pimienta molida) y mezclamos.
Elegir entre la leche y el agua es algo completamente personal. En esta ocasión hemos optado por la leche porque con ella logramos una masa más suave, esponjosa y con un sabor más definido.
Vertemos la leche o el agua en el bol y comenzamos a mezclar, añadiendo al mismo tiempo la mantequilla, con ayuda de una cuchara de madera.
Cuando obtengamos una mezcla homogénea, comenzamos a trabajarla con nuestras manos, amasando constantemente y añadiendo pequeñas cantidades de harina si notamos nuestra masa demasiado pegajosa para trabajarla.
Tenemos que hacerlo hasta que no se pegue a nuestras manos ni se formen grietas al estirarla.
Una vez conseguido, formamos una bola con ella y la dejamos reposar durante no menos de 30 minutos cubierta con un paño para que leve.
Ahora comenzamos con el resto de ingredientes de nuestra pizza.
La cebolla no la cocinaremos en absoluto, solo la cortamos en aros y volvemos a cortar los mismos por la mitad para tener medios aros.
El choclo, siempre y cuando sea fresco, lo vamos a cocer durante unos 10-12 minutos en un cazo con abundante agua.
Una vez cocidos, los lavamos y dejamos escurrir un buen rato para deshacernos de todo el agua.
Ponemos las espinacas sobre una sartén a fuego medio con unas gotas de aceite. Apenas vamos a saltearlas durante unos 40 segundos, añadimos un pellizco pequeño de sal y las retiramos una vez veamos que comienza a reducir su volumen.
Para la salsa de tomate, nosotros nos hemos decidido por un poco de tomate triturado con sal, tomillo, orégano y romero.
Listos todos los ingredientes y pasados mínimo 30 minutos, volvemos a nuestra masa.
La vamos a trabajar sobre una superficie plana y enharinada. Amasamos un par de minutos y comenzamos a estirarla con cuidado y con ayuda de un rodillo. Si vemos que al hacerlo vuelven a aparecer grietas, espolvoreamos un poco de harina sobre ella y volvemos a pasar el rodillo por encima, con cuidado de ir dándole la forma que deseemos para nuestra pizza desde el principio, hasta obtener una masa con la forma que deseemos y con alrededor de un centímetro de grosor.
Cerramos los bordes de la masa y continuamos cubriendo la misma.
Comenzamos con una capa de salsa de tomate.
Ahora ponemos la cebolla, espinaca y el choclo.
Terminamos con el queso rallado y un poco más de orégano si así lo deseamos.
Por último, metemos en un horno precalentado a 180º durante 10 minutos o hasta ver el queso gratinado
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Comidas y aperitivos,
Pizzas y Empanadas
martes, 23 de abril de 2013
Bolas de arroz fritas o Arancini
Ingredientes:
Arroz (300gr)
Salsa de tomate
Queso parmesano
Pan rallado
Arvejas
2 Huevos
Comenzamos cociendo el arroz en una olla o cazo con agua, sal y un poco de azafrán (completamente opcional). Dependiendo del arroz que usemos necesitaremos más o menos tiempo de cocción , pero siempre rondará los 10-15 minutos.
Para esta receta a veces se recomienda cocer el arroz un par de minutos más de lo necesario, con cuidado de no dejar que se pase, ya que así facilitamos el proceso de armar las bolas de arroz. Sin embargo, es preferible no cocinar el arroz más de lo necesario y usar un poco de pan rallado si hace falta.
Una vez cocido, escurrimos el arroz y lo ponemos en un bol o fuente.
A este le añadimos un huevo, las arvejas, unos 30gr de queso parmesano y perejil o cilantro fresco. Mezclamos bien y probamos para ver si es necesario añadir un poco de sal (no recomendamos añadir sal sin probar antes cuando usamos una cantidad importante de parmesano).
Con nuestra mezcla preparada, cubrimos el bol con film transparente y guardamos en la nevera durante unos 90 minutos aproximadamente.
Pasado este tiempo, comenzamos a formar nuestras bolas de arroz.
Para ello cogeremos una cucharada de nuestra mezcla y la aplastaremos en nuestra mano, presionando en el centro ligeramente para depositar un poco de salsa de tomate (también podemos añadir un poco de queso), cerramos con cuidado y depositamos un poco más de mezcla presionando suavemente con las palmas de nuestras manos hasta formar nuestra primera bola.
En un plato hondo ponemos el pan rallado y en otro batimos el huevo que dejamos reservado anteriormente.
Ahora, con todas las bolas formadas, lo que haremos será rebozar cada una de estas pasándolas primero por huevo y después por pan rallado, hasta dejarlas cubiertas por una capa generosa de pan rallado.
Mientras, ponemos una sartén con abundante aceite a calentar y, una vez esté listo, comenzamos a freír nuestras bolas.
Bastará con unos 2-3 minutos a fuego medio, dándoles la vuelta cada vez que veamos que comienzan a dorarse por un lado.
Una vez fritas, las dejamos reposar sobre papel de cocina y servimos con la salsa de nuestra elección.
Arroz (300gr)
Salsa de tomate
Queso parmesano
Pan rallado
Arvejas
2 Huevos
Comenzamos cociendo el arroz en una olla o cazo con agua, sal y un poco de azafrán (completamente opcional). Dependiendo del arroz que usemos necesitaremos más o menos tiempo de cocción , pero siempre rondará los 10-15 minutos.
Para esta receta a veces se recomienda cocer el arroz un par de minutos más de lo necesario, con cuidado de no dejar que se pase, ya que así facilitamos el proceso de armar las bolas de arroz. Sin embargo, es preferible no cocinar el arroz más de lo necesario y usar un poco de pan rallado si hace falta.
Una vez cocido, escurrimos el arroz y lo ponemos en un bol o fuente.
A este le añadimos un huevo, las arvejas, unos 30gr de queso parmesano y perejil o cilantro fresco. Mezclamos bien y probamos para ver si es necesario añadir un poco de sal (no recomendamos añadir sal sin probar antes cuando usamos una cantidad importante de parmesano).
Con nuestra mezcla preparada, cubrimos el bol con film transparente y guardamos en la nevera durante unos 90 minutos aproximadamente.
Pasado este tiempo, comenzamos a formar nuestras bolas de arroz.
Para ello cogeremos una cucharada de nuestra mezcla y la aplastaremos en nuestra mano, presionando en el centro ligeramente para depositar un poco de salsa de tomate (también podemos añadir un poco de queso), cerramos con cuidado y depositamos un poco más de mezcla presionando suavemente con las palmas de nuestras manos hasta formar nuestra primera bola.
En un plato hondo ponemos el pan rallado y en otro batimos el huevo que dejamos reservado anteriormente.
Ahora, con todas las bolas formadas, lo que haremos será rebozar cada una de estas pasándolas primero por huevo y después por pan rallado, hasta dejarlas cubiertas por una capa generosa de pan rallado.
Mientras, ponemos una sartén con abundante aceite a calentar y, una vez esté listo, comenzamos a freír nuestras bolas.
Bastará con unos 2-3 minutos a fuego medio, dándoles la vuelta cada vez que veamos que comienzan a dorarse por un lado.
Una vez fritas, las dejamos reposar sobre papel de cocina y servimos con la salsa de nuestra elección.
sábado, 20 de abril de 2013
Lasaña vegetariana
Ingredientes:
Pasta de lasaña (4 láminas)
Champiñones
Espinacas
Bechamel
Tomate triturado
Pimiento
Cebolla
Queso
Tenemos la opción de comprar nuestra bechamel en el mercado o elaborarla nosotros mismos. Nosotros recomendamos lo segundo, así que explicaremos brevemente una de las formas de prepararla.
Para esta receta no necesitaremos demasiada, así que la cantidad de los ingredientes que usaremos van a ser bastante reducidos. Usaremos 200mL de leche, una cucharada de mantequilla, una cucharada colmada de harina tamizada, un poco de nuez moscada y un pellizco de sal.
Ponemos dos cazos al fuego al mismo tiempo, uno con la mantequilla a fuego lento y otro con la leche ya que es importante no perder la temperatura de nuestros ingredientes en ningún momento.
Una vez la mantequilla se nos derrita, añadimos la cucharada de harina y dejamos cocer unos minutos.
Cuando veamos que la harina coge algo de color, removemos con ayuda de una cuchara de madera o varilla y mezclamos bien.
Vertemos la leche hirviendo sobre este cazo, apartamos del fuego y comenzamos a remover constantemente hasta hacer desaparecer todos los grumos.
Entonces volvemos al fuego para cocinar la bechamel a fuego medio durante unos 12 minutos y para terminar añadimos la sal y la nuez moscada.
Una vez tenemos lista nuestra bechamel, lo siguiente que haremos será una salsa de tomate.
Para ella usaremos tomate natural triturado, cebolla picada y pimiento picado.
En una sartén caliente añadimos un poco de aceite y comenzamos a sofreír la cebolla y pimiento, removiendo de vez en cuando.
Cuando la cebolla empiece a dorarse añadimos el tomate (una taza en nuestro caso), removemos para mezclar bien, bajamos el fuego y dejamos cocinar durante unos 3-4 minutos, añadiendo sal y pimienta al gusto.
Reservamos junto a la bechamel.
En otro cazo vamos hirviendo nuestra pasta y comenzamos con el resto de rellenos de capas de nuestra lasaña.
Para la de champiñones empezaremos picando los mismos, aunque en realidad podéis prepararlos como os plazca, ya sean laminados o en cubos. Personalmente prefiero cocinarlos brevemente en lugar de introducirlos crudos al horno, ya que de esta manera podemos darle un poco de sabor a nuestro gusto.
Para ello los salteamos durante 1 minuto en una sartén pequeña con unas gotas de aceite y le añadimos un poco de pimienta, sal, perejil y una cucharadita de la salsa bechamel que acabamos de preparar.
La intención es simplemente darle un poco de sabor, así que usaremos un fuego casi mínimo durante el minuto que los cocinamos y reservamos.
Con la espinaca haremos lo mismo, la saltearemos brevemente en una sartén con unas gotas de aceite, hasta que reduzca su tamaño. Entonces añadimos un poco de sal, nuez moscada, una cucharadita de bechamel y piñones, si lo vemos oportuno.
Una vez la pasta esté cocida , ya tenemos todos los ingredientes preparados. Lo siguiente será armar nuestra lasaña.
Para ello cogemos la bandeja del horno, ponemos un poco de aceite sobre la zona en la cual construiremos nuestra lasaña y, si lo deseamos, un poco de la salsa de tomate.
Sobre ella o sobre el aceite colocamos la primera lámina de pasta y la cubrimos con los champiñones. Volvemos a colocar una lámina para cubrir con la espinaca. Colocamos y cubrimos con salsa de tomate y colocamos nuestra ultima lámina de pasta.
La cubrimos primero con un poco de bechamel, una última capa de salsa de tomate, bechamel nuevamente y el queso de nuestra elección en la parte superior de la lasaña. Nosotros hemos usado una mezcla de parmesano con queso de cabra rallado.
Una vez montada, introducimos en un horno precalentado a 190º durante 10 minutos o hasta que veamos que el queso comienza a gratinarse.
Y aquí el resultado:
Pasta de lasaña (4 láminas)
Champiñones
Espinacas
Bechamel
Tomate triturado
Pimiento
Cebolla
Queso
Tenemos la opción de comprar nuestra bechamel en el mercado o elaborarla nosotros mismos. Nosotros recomendamos lo segundo, así que explicaremos brevemente una de las formas de prepararla.
Para esta receta no necesitaremos demasiada, así que la cantidad de los ingredientes que usaremos van a ser bastante reducidos. Usaremos 200mL de leche, una cucharada de mantequilla, una cucharada colmada de harina tamizada, un poco de nuez moscada y un pellizco de sal.
Ponemos dos cazos al fuego al mismo tiempo, uno con la mantequilla a fuego lento y otro con la leche ya que es importante no perder la temperatura de nuestros ingredientes en ningún momento.
Una vez la mantequilla se nos derrita, añadimos la cucharada de harina y dejamos cocer unos minutos.
Cuando veamos que la harina coge algo de color, removemos con ayuda de una cuchara de madera o varilla y mezclamos bien.
Vertemos la leche hirviendo sobre este cazo, apartamos del fuego y comenzamos a remover constantemente hasta hacer desaparecer todos los grumos.
Entonces volvemos al fuego para cocinar la bechamel a fuego medio durante unos 12 minutos y para terminar añadimos la sal y la nuez moscada.
Una vez tenemos lista nuestra bechamel, lo siguiente que haremos será una salsa de tomate.
Para ella usaremos tomate natural triturado, cebolla picada y pimiento picado.
En una sartén caliente añadimos un poco de aceite y comenzamos a sofreír la cebolla y pimiento, removiendo de vez en cuando.
Cuando la cebolla empiece a dorarse añadimos el tomate (una taza en nuestro caso), removemos para mezclar bien, bajamos el fuego y dejamos cocinar durante unos 3-4 minutos, añadiendo sal y pimienta al gusto.
Reservamos junto a la bechamel.
En otro cazo vamos hirviendo nuestra pasta y comenzamos con el resto de rellenos de capas de nuestra lasaña.
Para la de champiñones empezaremos picando los mismos, aunque en realidad podéis prepararlos como os plazca, ya sean laminados o en cubos. Personalmente prefiero cocinarlos brevemente en lugar de introducirlos crudos al horno, ya que de esta manera podemos darle un poco de sabor a nuestro gusto.
Para ello los salteamos durante 1 minuto en una sartén pequeña con unas gotas de aceite y le añadimos un poco de pimienta, sal, perejil y una cucharadita de la salsa bechamel que acabamos de preparar.
La intención es simplemente darle un poco de sabor, así que usaremos un fuego casi mínimo durante el minuto que los cocinamos y reservamos.
Con la espinaca haremos lo mismo, la saltearemos brevemente en una sartén con unas gotas de aceite, hasta que reduzca su tamaño. Entonces añadimos un poco de sal, nuez moscada, una cucharadita de bechamel y piñones, si lo vemos oportuno.
Una vez la pasta esté cocida , ya tenemos todos los ingredientes preparados. Lo siguiente será armar nuestra lasaña.
Para ello cogemos la bandeja del horno, ponemos un poco de aceite sobre la zona en la cual construiremos nuestra lasaña y, si lo deseamos, un poco de la salsa de tomate.
Sobre ella o sobre el aceite colocamos la primera lámina de pasta y la cubrimos con los champiñones. Volvemos a colocar una lámina para cubrir con la espinaca. Colocamos y cubrimos con salsa de tomate y colocamos nuestra ultima lámina de pasta.
La cubrimos primero con un poco de bechamel, una última capa de salsa de tomate, bechamel nuevamente y el queso de nuestra elección en la parte superior de la lasaña. Nosotros hemos usado una mezcla de parmesano con queso de cabra rallado.
Una vez montada, introducimos en un horno precalentado a 190º durante 10 minutos o hasta que veamos que el queso comienza a gratinarse.
Y aquí el resultado:
domingo, 14 de abril de 2013
Receta rápida: ensalada ligera de porotos
Ingredientes:
100gr Porotos
Choclo
Cebolla
Pimiento verde
Tomate
Perejil
Albahaca
1- Lavamos los porotos con agua fría, que han estando en remojo durante toda la noche, y los ponemos a cocer en una olla con agua suficiente como para cubrirlos por un dedo durante unos 12 minutos o hasta que estén lo suficientemente blandos sin perder su firmeza. Hay que decir que el tiempo de cocción, además de las cantidades, también depende de la variedad que usemos, por lo que para esta receta lo ideal es buscar una variedad que se cocine rápidamente (porotos blancos).
2- Una vez cocidos, los retiramos de la olla y escurrimos, hasta ponerlos en un bol y añadirle un par de pellizcos de sal y pimienta y los dejamos enfriar.
3- Mientras se enfrían, vamos picando la cebolla el pimiento y el tomate. Es recomendable jugar a usar distintas variedades, como la cebolla morada o el pimiento amarillo, hasta encontrar la combinación que mas nos guste.
4- Lo añadimos todo al bol, junto con un poco de perejil fresco muy picado y albahaca y removemos.
5- Añadimos un poco de aceite y el vinagre de nuestro gusto si lo creemos oportuno y volvemos a remover.
6- Probamos y, si es necesario, añadimos sal de nuevo.
Y ya está lista nuestra ensalada de porotos!
Si las legumbres te resultan pesadas o difíciles de digerir, te recomendamos tomar un yogur de postre ya que ayudará a la digestión.
100gr Porotos
Choclo
Cebolla
Pimiento verde
Tomate
Perejil
Albahaca
1- Lavamos los porotos con agua fría, que han estando en remojo durante toda la noche, y los ponemos a cocer en una olla con agua suficiente como para cubrirlos por un dedo durante unos 12 minutos o hasta que estén lo suficientemente blandos sin perder su firmeza. Hay que decir que el tiempo de cocción, además de las cantidades, también depende de la variedad que usemos, por lo que para esta receta lo ideal es buscar una variedad que se cocine rápidamente (porotos blancos).
2- Una vez cocidos, los retiramos de la olla y escurrimos, hasta ponerlos en un bol y añadirle un par de pellizcos de sal y pimienta y los dejamos enfriar.
3- Mientras se enfrían, vamos picando la cebolla el pimiento y el tomate. Es recomendable jugar a usar distintas variedades, como la cebolla morada o el pimiento amarillo, hasta encontrar la combinación que mas nos guste.
4- Lo añadimos todo al bol, junto con un poco de perejil fresco muy picado y albahaca y removemos.
5- Añadimos un poco de aceite y el vinagre de nuestro gusto si lo creemos oportuno y volvemos a remover.
6- Probamos y, si es necesario, añadimos sal de nuevo.
Y ya está lista nuestra ensalada de porotos!
Si las legumbres te resultan pesadas o difíciles de digerir, te recomendamos tomar un yogur de postre ya que ayudará a la digestión.
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Legumbres
miércoles, 10 de abril de 2013
Calzone con crema de parmesano
Ingredientes:
2 1/2 Tazas de harina tamizada
10gr Levadura
1 Taza de leche templada
Espinacas
Champiñones
Cebolla
Ajo
20g Queso parmesano
150mL Leche
Hoy en día, en el mercado existen masas preparadas para preparar cualquier plato, pero aun así, lo más recomendable siempre será prepararla nosotros mismos.
Una de las ventajas al preparar nuestra propia masa, es que podemos personalizarla a nuestro gusto, tanto en textura como aroma y sabor. Personalmente prefiero usar leche en lugar de agua, principalmente por la suavidad que aporta a nuestra masa. Así que para preparar esta masa, vertemos una taza de leche templada en un bol en el que previamente hemos echado las 2 tazas y media de harina y la levadura.
Además de esto, añadimos un poco de perejil, pimienta y una cucharada de mantequilla para darle un poco más de sabor. Hecho esto, comenzamos a mezclarlo todo con nuestras manos, hasta formar una bola con la masa que amasaremos alrededor de 10 minutos, añadiendo un poco más de harina si vemos que la masa queda algo pegajosa y nos dificulta a la hora de trabajarla.
Después de varios minutos, ha de quedarnos algo así:
La tapamos con un paño y dejamos reposar mínimo durante unos 30 minutos.
El siguiente paso será una crema de parmesano. Por lo general, tanto en mis pizzas como calzones, suelo limitarme a poner queso rallado o en lonchas, pero en esta ocasión he preferido optar por elaborar una crema de queso parmesano que añadiremos al relleno de nuestro calzone.
Para la crema sólo necesitamos 150mL de leche y todo el queso parmesano. Pero, adicionalmente, podemos añadir un poco de nata líquida, una cucharadita de mantequilla, orégano fresco...las posibilidades siempre serán muchísimas, sólo tenemos que buscar buenas combinaciones.
En primer lugar vertemos la leche en un cazo a fuego medio. Sin dejar que llegue a hervir completamente, añadimos el queso parmesano rallado y comenzamos a remover constantemente con una varilla, añadiendo al mismo tiempo los ingredientes adicionales que creamos oportunos, en mi caso, un poco de pimienta negra molida, mantequilla y perejil fresco.
El queso parmesano ya es bastante salado, por lo que añadir sal, además de ser innecesario, podría estropear por completo nuestra crema.
Seguimos removiendo hasta que esté lo suficientemente espesa y reservamos.
La base de nuestro calzone consiste en una salsa de tomate con cebolla picada, tomillo, romero y un poco de sal. Podemos usar cualquier salsa que nos parezca bien. En otras ocasiones he elaborado una salsa barbacoa, pero hoy he preferido esta salsa de tomate.
Siguiendo con el relleno, lo siguiente que debemos preparar son los champiñones.
Personalmente, prefiero saltearlos brevemente. La masa de nuestro calzone va a ser ligera, por lo que el tiempo de horneado será bastante reducido. Así que lo mejor es cocinar previamente ingredientes como los champiñones.
Para ello usaremos una sartén con unas gotas de aceite que dejaremos calentar mientras laminamos nuestros champiñones y la cebolla, además de pelar y cortar un diente de ajo por la mitad.
Una vez esté bien caliente, echamos todo a la sartén, añadimos pimienta y perejil y meclamos constantemente con una pala de madera, sólo durante unos 20 segundos. Bajamos el fuego casi al mínimo, añadimos sal (de hacerlo antes los champiñones no la absorberían como en este momento) y un poco de leche y seguimos removiendo un par de minutos.
La espinaca, siendo fresca, no necesita ser cocinada previamente, por lo que podemos comenzar a terminar de preparar nuestra masa.
Para ello haremos uso de un rodillo o, en caso de no contar con este, un vaso de tubo con el que deberemos tener cuidado de no presionar con excesiva fuerza.
Sobre una superficie plana, enharinada o con un poco de aceite para evitar que se nos pegue, comenzamos a estirar nuestra masa hasta obtener el grosor deseado. Lo ideal es estirar con la idea de obtener una especie de rectángulo que nos facilitará el armar nuestro calzone.
Una vez tengamos la masa bien estirada y formada, la pondremos con cuidado sobre la bandeja del horno, cubierto con papel de hornear, y procederemos a rellenarlo.
Si os resulta mas fácil, podéis rellenarlo y cerrarlo como si de una empanadilla se tratase. Yo, por mi parte, he depositado el relleno en el centro (base de tomate, champiñones, espinaca, crema de parmesano) y he realizado cortes en los laterales de mi masa para entrelazar las tiras de la misma mientras la cerraba.
Una vez cerrado, esta listo para introducir en un horno precalentado a 180º. Necesitará alrededor de unos 8 minutos a dicha temperatura para cocinarse por completo. Si lo deseáis, en mitad del proceso podemos retirar brevemente nuestro calzone y, con ayuda de una brocha o pincel, pintar su superficie con huevo o mantequilla.
Pasados unos 8 minutos, el resultado será algo así:
¡Hasta la próxima entrada!
2 1/2 Tazas de harina tamizada
10gr Levadura
1 Taza de leche templada
Espinacas
Champiñones
Cebolla
Ajo
20g Queso parmesano
150mL Leche
Hoy en día, en el mercado existen masas preparadas para preparar cualquier plato, pero aun así, lo más recomendable siempre será prepararla nosotros mismos.
Una de las ventajas al preparar nuestra propia masa, es que podemos personalizarla a nuestro gusto, tanto en textura como aroma y sabor. Personalmente prefiero usar leche en lugar de agua, principalmente por la suavidad que aporta a nuestra masa. Así que para preparar esta masa, vertemos una taza de leche templada en un bol en el que previamente hemos echado las 2 tazas y media de harina y la levadura.
Además de esto, añadimos un poco de perejil, pimienta y una cucharada de mantequilla para darle un poco más de sabor. Hecho esto, comenzamos a mezclarlo todo con nuestras manos, hasta formar una bola con la masa que amasaremos alrededor de 10 minutos, añadiendo un poco más de harina si vemos que la masa queda algo pegajosa y nos dificulta a la hora de trabajarla.
Después de varios minutos, ha de quedarnos algo así:
La tapamos con un paño y dejamos reposar mínimo durante unos 30 minutos.
El siguiente paso será una crema de parmesano. Por lo general, tanto en mis pizzas como calzones, suelo limitarme a poner queso rallado o en lonchas, pero en esta ocasión he preferido optar por elaborar una crema de queso parmesano que añadiremos al relleno de nuestro calzone.
Para la crema sólo necesitamos 150mL de leche y todo el queso parmesano. Pero, adicionalmente, podemos añadir un poco de nata líquida, una cucharadita de mantequilla, orégano fresco...las posibilidades siempre serán muchísimas, sólo tenemos que buscar buenas combinaciones.
En primer lugar vertemos la leche en un cazo a fuego medio. Sin dejar que llegue a hervir completamente, añadimos el queso parmesano rallado y comenzamos a remover constantemente con una varilla, añadiendo al mismo tiempo los ingredientes adicionales que creamos oportunos, en mi caso, un poco de pimienta negra molida, mantequilla y perejil fresco.
El queso parmesano ya es bastante salado, por lo que añadir sal, además de ser innecesario, podría estropear por completo nuestra crema.
Seguimos removiendo hasta que esté lo suficientemente espesa y reservamos.
La base de nuestro calzone consiste en una salsa de tomate con cebolla picada, tomillo, romero y un poco de sal. Podemos usar cualquier salsa que nos parezca bien. En otras ocasiones he elaborado una salsa barbacoa, pero hoy he preferido esta salsa de tomate.
Siguiendo con el relleno, lo siguiente que debemos preparar son los champiñones.
Personalmente, prefiero saltearlos brevemente. La masa de nuestro calzone va a ser ligera, por lo que el tiempo de horneado será bastante reducido. Así que lo mejor es cocinar previamente ingredientes como los champiñones.
Para ello usaremos una sartén con unas gotas de aceite que dejaremos calentar mientras laminamos nuestros champiñones y la cebolla, además de pelar y cortar un diente de ajo por la mitad.
Una vez esté bien caliente, echamos todo a la sartén, añadimos pimienta y perejil y meclamos constantemente con una pala de madera, sólo durante unos 20 segundos. Bajamos el fuego casi al mínimo, añadimos sal (de hacerlo antes los champiñones no la absorberían como en este momento) y un poco de leche y seguimos removiendo un par de minutos.
La espinaca, siendo fresca, no necesita ser cocinada previamente, por lo que podemos comenzar a terminar de preparar nuestra masa.
Para ello haremos uso de un rodillo o, en caso de no contar con este, un vaso de tubo con el que deberemos tener cuidado de no presionar con excesiva fuerza.
Sobre una superficie plana, enharinada o con un poco de aceite para evitar que se nos pegue, comenzamos a estirar nuestra masa hasta obtener el grosor deseado. Lo ideal es estirar con la idea de obtener una especie de rectángulo que nos facilitará el armar nuestro calzone.
Una vez tengamos la masa bien estirada y formada, la pondremos con cuidado sobre la bandeja del horno, cubierto con papel de hornear, y procederemos a rellenarlo.
Si os resulta mas fácil, podéis rellenarlo y cerrarlo como si de una empanadilla se tratase. Yo, por mi parte, he depositado el relleno en el centro (base de tomate, champiñones, espinaca, crema de parmesano) y he realizado cortes en los laterales de mi masa para entrelazar las tiras de la misma mientras la cerraba.
Una vez cerrado, esta listo para introducir en un horno precalentado a 180º. Necesitará alrededor de unos 8 minutos a dicha temperatura para cocinarse por completo. Si lo deseáis, en mitad del proceso podemos retirar brevemente nuestro calzone y, con ayuda de una brocha o pincel, pintar su superficie con huevo o mantequilla.
Pasados unos 8 minutos, el resultado será algo así:
¡Hasta la próxima entrada!
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Comidas y aperitivos,
Pizzas y Empanadas
martes, 9 de abril de 2013
Crema de zapallo
¡Hola!
Hoy traemos una receta muy fácil y rica. Además es muy versátil, porque donde decimos zapallo, podríamos decir brócoli, coliflor, espinacas, espárragos, etc., y el procedimiento vendría a ser más o menos el mismo.
Vamos con los ingredientes:
100 gr de zapallo por persona
1/2 vaso de leche por persona
1/4 de cebolla picada por persona
1 champiñón laminado por persona
1 aceituna por persona
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| Si compras más zapallo de la cuenta y no quieres perderlo, puedes lavarlo y congelarlo en una bolsa hermética como hicimos nosotros. |
Ponemos el zapallo troceado en una olla y lo cubrimos a penas con agua para ponerlo a hervir por aproximadamente 15 minutos. La forma de comprobar si ya está listo, es pincharlo con un tenedor. Debe estar lo suficientemente blando como si fuésemos a utilizarlo para un puré.
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| Para acelerar la cocción, puedes añadir agua caliente en lugar de agua fría |
Mientras tanto, salteamos la cebolla en un chorrito de aceite de oliva. No buscamos freírla, así que con 2 ó 3 minutos removiendo de vez en cuando para que no se queme, será suficiente. Luego la añadimos a la olla con zapallo para que terminen de cocinarse juntos y se impregnen los sabores. Es el momento también de sazonar con especias a gusto. Recomendamos la pimienta, el merkén, la cúrcuma (que acentuará de forma natural el color del zapallo) y, en especial, las semillas de eneldo.
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| Da igual la forma en que la cortemos, pero un corte más fino hará que se dore mucho más rápido. |
En la misma sartén donde preparamos la cebolla, ponemos a dorar los champiñones por lado y lado, añadiendo unos granitos de sal marina. A fuego alto, 30 segundos por lado será suficiente.
![]() |
| Al apagar el fuego, añadimos a la sartén las aceitunas cortadas en cuadritos para que tomen algo de calor. |
Servimos en una taza, ponemos los champiñones y las aceitunas por encima y ya hemos terminado.
¡Prúebala, es ideal para estos días!
sábado, 6 de abril de 2013
Albóndigas de coliflor en salsa de vino
Ingredientes:
400gr Coliflor
1 Cebolla
1/2 Pimiento
2 Zanahorias
3 Dientes de ajo
1 Huevo
1/2L Caldo de verduras
Queso rallado
Vino blanco
Pan rallado
Perejil
Albóndigas:
Comenzamos con las zanahorias y la coliflor. Podemos optar por cocerlas o por saltearlas con ajo picado. Personalmente prefiero lo segundo ya que conservan el sabor notablemente mejor. Por lo tanto, si optáis por hacerlo así , debemos asegurarnos de que la zanahoria y el ajo queden lo más picado posible.
Echamos la coliflor, el ajo y la zanahoria en una sartén con unas gotas de aceite y comenzamos a saltear, añadiendo una pizca de sal, pimienta y perejil picado.
Al mismo tiempo, en otra sartén , sofreímos media cebolla y el pimiento, siempre lo más picado posible. También podemos ayudarnos de un rallador si lo preferimos así.
Una vez salteada la coliflor y sofrita la cebolla, ponemos todo en un bol grande y machacamos la coliflor con un tenedor o cuchara. Probamos el punto de sal y añadimos más si es necesario, ademas de otro pellizco de perejil, eneldo, queso rallado, un huevo y pan rallado. El pan rallado lo iremos añadiendo poco a poco mientras mezclamos, hasta que la textura nos permita formar las albóndigas.
A continuación, calentamos una sartén con una cucharada de aceite y freímos las albóndigas a fuego medio. Una vez fritas, reservamos sobre papel de cocina.
Salsa de vino:
Vertemos 400mL de caldo de verduras sobre una olla.
El resto lo vertemos sobre el vaso de una batidora. También añadiremos la otra media cebolla y dos dientes de ajo. Batimos.
Llevamos el caldo de la olla a ebullición, bajamos el fuego y añadimos el contenido del vaso ya batido, unos 60mL de vino blanco, perejil y unas gotas de aceite. También podemos añadir un poco de cebollino picado.
Si deseamos una salsa más espesa, es el momento de añadir nata líquida, harina o el espesante de nuestra elección.
Con la salsa lista, añadimos las albóndigas a la olla y dejamos a fuego lento durante 10-15 minutos o servimos por separado.
400gr Coliflor
1 Cebolla
1/2 Pimiento
2 Zanahorias
3 Dientes de ajo
1 Huevo
1/2L Caldo de verduras
Queso rallado
Vino blanco
Pan rallado
Perejil
Albóndigas:
Comenzamos con las zanahorias y la coliflor. Podemos optar por cocerlas o por saltearlas con ajo picado. Personalmente prefiero lo segundo ya que conservan el sabor notablemente mejor. Por lo tanto, si optáis por hacerlo así , debemos asegurarnos de que la zanahoria y el ajo queden lo más picado posible.
Echamos la coliflor, el ajo y la zanahoria en una sartén con unas gotas de aceite y comenzamos a saltear, añadiendo una pizca de sal, pimienta y perejil picado.
Al mismo tiempo, en otra sartén , sofreímos media cebolla y el pimiento, siempre lo más picado posible. También podemos ayudarnos de un rallador si lo preferimos así.
Una vez salteada la coliflor y sofrita la cebolla, ponemos todo en un bol grande y machacamos la coliflor con un tenedor o cuchara. Probamos el punto de sal y añadimos más si es necesario, ademas de otro pellizco de perejil, eneldo, queso rallado, un huevo y pan rallado. El pan rallado lo iremos añadiendo poco a poco mientras mezclamos, hasta que la textura nos permita formar las albóndigas.
A continuación, calentamos una sartén con una cucharada de aceite y freímos las albóndigas a fuego medio. Una vez fritas, reservamos sobre papel de cocina.
Salsa de vino:
Vertemos 400mL de caldo de verduras sobre una olla.
El resto lo vertemos sobre el vaso de una batidora. También añadiremos la otra media cebolla y dos dientes de ajo. Batimos.
Llevamos el caldo de la olla a ebullición, bajamos el fuego y añadimos el contenido del vaso ya batido, unos 60mL de vino blanco, perejil y unas gotas de aceite. También podemos añadir un poco de cebollino picado.
Si deseamos una salsa más espesa, es el momento de añadir nata líquida, harina o el espesante de nuestra elección.
Con la salsa lista, añadimos las albóndigas a la olla y dejamos a fuego lento durante 10-15 minutos o servimos por separado.
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