domingo, 28 de abril de 2013

Dorayaki

El dorayaki es generalmente conocido gracias a Doraemon y el despistado Nobita, que sentían una gran debilidad por ellos, pero lo cierto es que en Japón es un dulce tradicional muy conocido y uno de los favoritos de los más pequeños a la hora de la merienda.

Su traducción al castellano sería algo como "gong a la plancha" y su aspecto realmente nos recuerda al de los clásicos pancakes, pero la diferencia entre ambos radica en que el dorayaki consiste en dos tortitas rellenas.

Originalmente se usa el anko (pasta de porotos azuki o rojos), pero también se suele usar la crema de castaña o de boniato.

Hoy, para ser lo más fieles posible a la receta original, los prepararemos con una pasta de porotos rojos.

Ingredientes para 5 unidades:

100gr Harina
2 Huevos
250gr Azúcar
6gr Levadura en polvo
2 Cucharadas de Miel
150mL Agua o Leche
200gr Porotos azuki o rojos
Sal



Comenzamos preparando nuestra pasta de porotos que habremos tenido en remojo durante toda la noche anterior.

Los ponemos en una olla con bastante agua y llevamos a ebullición. Una vez hierva, dejamos a fuego alto durante unos 30-35 minutos o hasta que veamos que nuestros porotos están los suficientemente blandos como para comerlos. Podemos cubrir nuestra olla si lo deseamos para acelerar el proceso.

Bajamos el fuego a medio-bajo, destapamos y comenzamos a retirar agua con cuidado de dejar un poco bajo nuestros porotos, ya que de lo contrario nos puede quedar una crema muy espesa.

Dejamos cocer removiendo de vez en cuando y vamos añadiendo 200gr de azúcar y una cucharadita de sal.

El azúcar lo añadiremos en tres tiempos, removiendo hasta mezclarla por completo cada vez.

Una vez añadamos todo el azúcar y la cucharadita de sal, seguimos removiendo y comenzamos a presionar un poco con nuestra cuchara de madera o el utensilio que usemos en este momento para machacar un poco los porotos, hasta tener una pasta con el espesor de nuestro gusto, siempre teniendo que en cuenta que lo usaremos como relleno.



Con la pasta lista, la dejamos enfriar y nos ponemos con el dorayaki.

Batimos los huevos en un bol, con el resto del azúcar y la miel.

Normalmente no solemos usar azúcar, pero en este caso queríamos ser fieles dentro de lo posible a la receta original. Si lo preferís, podéis usar cualquier otro edulcorante como la stevia ya que el resultado no variará demasiado en cuanto a aspecto y sabor, pero vuestra salud si lo notará y os lo agradecerá.

Lo mismo ocurre con el agua, ya que la receta original se elabora con agua y no con leche.

Mezclamos el agua y la levadura en un vaso y la añadimos a la mezcla de los huevos, agregando además la harina tamizada. Mezclamos bien y dejamos reposar durante unos 25 minutos.



No sólo se parecen en el aspecto, el procedimiento para elaborar el dorayaki es exactamente igual al de los pancakes. Por lo tanto, usaremos una plancha lisa o sartén con unas gotas de aceite.

Se dice que lo ideal para comenzar a prepararlos es dejar la sartén sobre un fuego al máximo durante 1 minuto y entonces bajarlo al mínimo y comenzar a poner nuestra mezcla sobre la misma.

Nosotros nos limitamos a calentar unos segundos la sartén a casi el mínimo, que es el mismo fuego que usaremos durante todo el proceso, con buenos resultados.

Vertemos 2-3 cucharadas o medio cazo de nuestra mezcla sobre la sartén o plancha y dejamos cocinar hasta que veamos que comienzan a salir burbujas. Entonces le damos la vuelta y cocinamos por el otro lado.

Una vez listas todas las tortas comenzamos a rellenarlas, untando una y colocando otra sobre la pasta de porotos. Y así ya tenemos listos nuestros dorayaki:


viernes, 26 de abril de 2013

Pizza

Ingredientes:

Harina (150gr)
Levadura en polvo (8gr)
Sal
2/3 Taza de agua o leche
1 Cucharada de mantequilla
Espinacas
Cebolla
Choclo
Salsa de tomate
Queso rallado
Orégano


 Lo primero que haremos será preparar la masa.

Para ello, en un bol grande, iremos tamizando la harina y la levadura con ayuda de un colador. Una vez hecho esto añadimos un pellizco de sal y alguna hierba de nuestro gusto (nosotros hemos optado por el orégano, además de una pizca de pimienta molida) y mezclamos.

Elegir entre la leche y el agua es algo completamente personal. En esta ocasión hemos optado por la leche porque con ella logramos una masa más suave, esponjosa y con un sabor más definido.

Vertemos la leche o el agua en el bol y comenzamos a mezclar, añadiendo al mismo tiempo la mantequilla, con ayuda de una cuchara de madera.

Cuando obtengamos una mezcla homogénea, comenzamos a trabajarla con nuestras manos, amasando constantemente y añadiendo pequeñas cantidades de harina si notamos nuestra masa demasiado pegajosa para trabajarla.

Tenemos que hacerlo hasta que no se pegue a nuestras manos ni se formen grietas al estirarla.

Una vez conseguido, formamos una bola con ella y la dejamos reposar durante no menos de 30 minutos cubierta con un paño para que leve.



Ahora comenzamos con el resto de ingredientes de nuestra pizza.

La cebolla no la cocinaremos en absoluto, solo la cortamos en aros y volvemos a cortar los mismos por la mitad para tener medios aros.

El choclo, siempre y cuando sea fresco, lo vamos a cocer durante unos 10-12 minutos en un cazo con abundante agua.

Una vez cocidos, los lavamos y dejamos escurrir un buen rato para deshacernos de todo el agua.

Ponemos las espinacas sobre una sartén a fuego medio con unas gotas de aceite. Apenas vamos a saltearlas durante unos 40 segundos, añadimos un pellizco pequeño de sal y las retiramos una vez veamos que comienza a reducir su volumen.

Para la salsa de tomate, nosotros nos hemos decidido por un poco de tomate triturado con sal, tomillo, orégano y romero.

Listos todos los ingredientes y pasados mínimo 30 minutos, volvemos a nuestra masa.

La vamos a trabajar sobre una superficie plana y enharinada. Amasamos un par de minutos y comenzamos a estirarla con cuidado y con ayuda de un rodillo. Si vemos que al hacerlo vuelven a aparecer grietas, espolvoreamos un poco de harina sobre ella y volvemos a pasar el rodillo por encima, con cuidado de ir dándole la forma que deseemos para nuestra pizza desde el principio, hasta obtener una masa con la forma que deseemos y con alrededor de un centímetro de grosor.

Cerramos los bordes de la masa y continuamos cubriendo la misma.

Comenzamos con una capa de salsa de tomate.



Ahora ponemos la cebolla, espinaca y el choclo.



Terminamos con el queso rallado y un poco más de orégano si así lo deseamos.

Por último, metemos en un horno precalentado a 180º durante 10 minutos o hasta ver el queso gratinado


martes, 23 de abril de 2013

Bolas de arroz fritas o Arancini

Ingredientes:

Arroz (300gr)
Salsa de tomate
Queso parmesano
Pan rallado
Arvejas
2 Huevos


Comenzamos cociendo el arroz en una olla o cazo con agua, sal y un poco de azafrán (completamente opcional). Dependiendo del arroz que usemos necesitaremos más o menos tiempo de cocción , pero siempre rondará los 10-15 minutos.

Para esta receta a veces se recomienda cocer el arroz un par de minutos más de lo necesario, con cuidado de no dejar que se pase, ya que así facilitamos el proceso de armar las bolas de arroz. Sin embargo, es preferible no cocinar el arroz más de lo necesario y usar un poco de pan rallado si hace falta.


Una vez cocido, escurrimos el arroz y lo ponemos en un bol o fuente.

A este le añadimos un huevo, las arvejas, unos 30gr de queso parmesano y perejil o cilantro fresco. Mezclamos bien y probamos para ver si es necesario añadir un poco de sal (no recomendamos añadir sal sin probar antes cuando usamos una cantidad importante de parmesano).



Con nuestra mezcla preparada, cubrimos el bol con film transparente y guardamos en la nevera durante unos 90 minutos aproximadamente.

Pasado este tiempo, comenzamos a formar nuestras bolas de arroz.

Para ello cogeremos una cucharada de nuestra mezcla y la aplastaremos en nuestra mano, presionando en el centro ligeramente para depositar un poco de salsa de tomate (también podemos añadir un poco de queso), cerramos con cuidado y depositamos un poco más de mezcla presionando suavemente con las palmas de nuestras manos hasta formar nuestra primera bola.

En un plato hondo ponemos el pan rallado y en otro batimos el huevo que dejamos reservado anteriormente.

Ahora, con todas las bolas formadas, lo que haremos será rebozar cada una de estas pasándolas primero por huevo y después por pan rallado, hasta dejarlas cubiertas por una capa generosa de pan rallado.



Mientras, ponemos una sartén con abundante aceite a calentar y, una vez esté listo, comenzamos a freír nuestras bolas.

Bastará con unos 2-3 minutos a fuego medio, dándoles la vuelta cada vez que veamos que comienzan a dorarse por un lado.

Una vez fritas, las dejamos reposar sobre papel de cocina y servimos con la salsa de nuestra elección.


domingo, 21 de abril de 2013

Infusión para estimular el metabolismo

Hoy traemos una alternativa a las bebidas con cafeína, incluyendo al té que tanto nos gusta. Abusar de ellas nos puede traer una serie de efectos indeseables como dificultades para absorber el calcio, taquicardias o incluso el opacamiento de la piel. De manera que incluir otro tipo de bebidas, además de necesario, puede ser muy provechoso, como en este caso.

Hemos elegido una infusión de frutas con un pequeño toque herbal, ya que suelen ser de gusto más popular que las hierbas por sí solas. Además, es una excelente forma de aprovechar las pieles y la fruta que nos parezca demasiado seca o ácida para comerla directamente. En este caso usamos fruta fresca, pero perfectamente podríamos usarla deshidratada.

Ingredientes para dos tazas:

Piel de medio limón
Piel de media naranja
1 rodaja de limón
1 rodaja de naranja
1 trozo de jengibre fresco
3 rebanadas de membrillo
3 rebanadas de ciruela
Hojas de salvia
Puede añadirse una cantidad pequeña de cayena u otro pimiento picante para aumentar su efecto

El procedimiento es tan sencillo como ponerlas en una jarra o tetera (nosotros utilizamos una cafetera de émbolo para servirnos de su filtro)  y cubrirlas con agua recién hervida, calculando que sea suficiente para dos tazas. Dejamos reposar tapado por 10 minutos y servimos.

Puedes añadir un endulzante reducido en calorías, como la stevia.
Es una opción para todo el año, pero especialmente para los meses de invierno, ya que además de estimular nuestro metabolismo, nos ayuda prevenir y aliviar los síntomas de la gripe y el resfrío. Bebe toda la que te apetezca, pero distanciándola de las comidas principales.

Recomendamos no superar medio vaso de agua o bebida de nuestra elección en las comidas. Aunque sea una costumbre habitual, tomar líquido durante o inmediatamente después de ingerir alimentos, diluye excesivamente los jugos gástricos, haciendo las digestiones mucho más lentas y difíciles.

¡Pruébala!