martes, 9 de abril de 2013

Alimentos beneficiosos para perritos

Días atrás, además de una deliciosa receta para nuestros pequeños, os traíamos una lista de los alimentos que debemos evitar en su alimentación. Hoy, además de recordar la misma, comenzaremos a elaborar una con los alimentos que pueden resultar favorables para ellos si los incorporamos adecuadamente.


Arroz

El arroz será una opción perfecta para los días en los que tengamos que cuidar su estomago con dietas blandas.

Hay que destacar que el gluten es un potente alérgeno, por lo cual debemos asegurarnos de usar arroz integral siempre. Los granos de avena y cebada también son una opción a tener en cuenta.

Calabaza

Siempre y cuando sea enlatada o en puré y en pequeñas cantidades, la calabaza será muy beneficiosa para ellos ya que es un buen remedio para los problemas digestivos así como para combatir el aumento de peso y potenciar la resistencia a infecciones. Si se le da demasiado puede resultar altamente tóxico, así que, dependiendo de su tamaño, debemos darle 2 cucharadas o cucharaditas al día.

Cabe destacar que las semillas de calabaza, además de aportar múltiples nutrientes, ayudan a deshacernos de los gusanos intestinales.

Huevos

Aportan muchas proteínas, minerales y vitaminas.

Existe un debate sobre si servírselos crudos o cocinados, ya que del primer modo pueden sufrir intoxicación por salmonela y sufrir pancreatitis debido a que el huevo crudo bloquea la absorción de la biotina que es clave en su metabolismo, pero, al mismo tiempo, las yemas contienen biotina para superar cualquier deficiencia.

Su salud no es algo con lo que jugar, así que recomendamos el huevo duro, ya que además de evitar todo lo anterior, facilita su digestión.

Se recomienda un huevo a la semana, e incluir su cásara picada supone una fuente importante de calcio.

Manzanas

Contienen una importante cantidad de fibra, vitaminas, omega 3 y 6 y antioxidantes, por ejemplo.

Son especialmente beneficiosas para combatir la diarrea y para los cachorros destetados prematuramente. También combaten la halitosis y el sarro.

Pero debemos tener en cuenta que el organismo de nuestros pequeños no filtra sus semillas como el nuestro, así que debemos evitarlas siempre, así como no darle más de un par de rodajas (un exceso de manzana podría producir molestias estomacales o diarrea y, debido a su alto contenido de azúcar, aumento de peso).

Pescado


Es una excelente fuente de proteínas, pero debemos asegurarnos de no darle ningún pescado crudo o sushi ya que de este modo no destruimos los parásitos dañinos que pueden poner en riesgo su salud.

Debemos poner especial atención a los huesos, ya que pueden dañar gravemente la boca y tracto digestivo de nuestro pequeño.

Lo recomendable es prepararle un trozo pequeño sin sazonar 2-3 veces por semana.

Yuca

Es muy beneficiosa para ellos. Podemos incorporarla en raíz, junto con el agua, o molida, mezclada con la comida (menos de media cucharadita).

La yuca ayuda a calmar las articulaciones y tiene un importante poder antiinflamatorio que alivia el dolor asociado a la displasia de cadera y artritis. También alivia los problemas digestivos y el picor causado por las alergias.

Fuente

domingo, 7 de abril de 2013

sábado, 6 de abril de 2013

Galleta fría con crema de maní

Ingredientes:

2 Tazas de harina tamizada
1 1/3 Tazas de leche condensada
1 1/2 Tazas de chocolate troceado
1/2 Taza de mantequilla sin sal
1 Taza de crema de maní
2 Cucharadas de azúcar
Extracto de vainilla



Antes de nada, podemos comprar la crema de maní o prepararla nosotros mismos.

Si preferimos lo segundo, necesitaremos 200gr de maní pelado y sin piel, 40gr de mantequilla, sal y una cucharadita de aceite (preferiblemente de sésamo). Para elaborar esta crema sólo tenemos que echar todo esto en el vaso de una batidora y batir hasta que obtengamos una textura cremosa.

Al principio, debido a que al triturar nuestra mezcla aumenta considerablemente su temperatura, quedará algo blanda, pero se irá endureciendo a medida que se enfríe.

Dicho esto, comenzamos mezclando la mantequilla con el azúcar con ayuda de una cuchara. Cuando esté totalmente mezclado, añadimos una cucharada de extracto de vainilla y removemos. Además de la vainilla podríamos añadir canela, ralladura de naranja o limón o simplemente algún licor. Yo me he decantado por la vainilla, pero no es más que una elección personal.

Una vez tengamos esta mezcla, comenzamos a añadir la harina y la leche condensada en pequeñas cantidades, removiendo constantemente hasta obtener una mezcla espesa homogénea.

A continuación, añadimos una taza del chocolate que hemos triturado al bol y volvemos a mezclar para que quede bien repartido por toda la mezcla. Aquí también hay varias opciones.



Yo preferí trocear un poco de chocolate con leche, pero podéis usar cualquier otro, combinar varios o añadir algún fruto seco o fruta deshidratada.

Preparamos el recipiente en el cual vamos a poner la mezcla y lo cubrimos con papel sulfurizado (de hornear). La mezcla, posiblemente, estará algo pegajosa, así que si tenemos dificultades para distribuirla por el recipiente, podemos mojar una cuchara con agua y seguir trabajando con ella.

Estando bien distribuida, cubrimos el recipiente con film transparente y lo introducimos en la nevera durante no menos de dos horas.

Ahora prepararemos la capa de crema de maní que irá sobre nuestra galleta fría.

Lo único que tenemos que hacer es echar la crema sobre un cazo pequeño que pondremos al baño María, cazo al que también añadiremos media taza de chocolate troceado y, opcionalmente, un poco de mantequilla. Removemos sólo hasta que los ingredientes se mezclen por completo y retiramos inmediatamente ya que nos interesa una crema lo mas espesa y firme posible.

Dejamos enfriar unos minutos, distribuimos sobre nuestra galleta fría con ayuda de una cuchara y metemos en la nevera de nuevo, hasta que se cumplan mínimo dos horas desde la primera vez que introducimos nuestra galleta en ella o hasta que consideremos que está lo suficientemente firme.


Albóndigas de coliflor en salsa de vino

Ingredientes:

400gr Coliflor
1 Cebolla
1/2 Pimiento
2 Zanahorias
3 Dientes de ajo
1 Huevo
1/2L Caldo de verduras
Queso rallado
Vino blanco
Pan rallado
Perejil



Albóndigas:

Comenzamos con las zanahorias y la coliflor. Podemos optar por cocerlas o por saltearlas con ajo picado. Personalmente prefiero lo segundo ya que conservan el sabor notablemente mejor. Por lo tanto, si optáis por hacerlo así , debemos asegurarnos de que la zanahoria y el ajo queden lo más picado posible.

Echamos la coliflor, el ajo y la zanahoria en una sartén con unas gotas de aceite y comenzamos a saltear, añadiendo una pizca de sal, pimienta y perejil picado.

Al mismo tiempo, en otra sartén , sofreímos media cebolla y el pimiento, siempre lo más picado posible. También podemos ayudarnos de un rallador si lo preferimos así.

Una vez salteada la coliflor y sofrita la cebolla, ponemos todo en un bol grande y machacamos la coliflor con un tenedor o cuchara. Probamos el punto de sal y añadimos más si es necesario, ademas de otro pellizco de perejil, eneldo, queso rallado, un huevo y pan rallado. El pan rallado lo iremos añadiendo poco a poco mientras mezclamos, hasta que la textura nos permita formar las albóndigas.



A continuación, calentamos una sartén con una cucharada de aceite y freímos las albóndigas a fuego medio. Una vez fritas, reservamos sobre papel de cocina.

Salsa de vino:

Vertemos 400mL de caldo de verduras sobre una olla.

El resto lo vertemos sobre el vaso de una batidora. También añadiremos la otra media cebolla y dos dientes de ajo. Batimos.

Llevamos el caldo de la olla a ebullición, bajamos el fuego y añadimos el contenido del vaso ya batido, unos 60mL de vino blanco, perejil y unas gotas de aceite. También podemos añadir un poco de cebollino picado.

Si deseamos una salsa más espesa, es el momento de añadir nata líquida, harina o el espesante de nuestra elección.

Con la salsa lista, añadimos las albóndigas a la olla y dejamos a fuego lento durante 10-15 minutos o servimos por separado.