El arroz con leche es un postre que casi todo el mundo conoce. Rico, muy sencillo de hacer e ideal para sacarnos de cualquier apuro. Hoy os traemos una versión mucho más saludable en la que omitimos el uso de azúcar.
Ingredientes:
400gr Arroz
800ml Leche
Ralladura de limón
Canela
Stevia
Comenzamos añadiendo un vaso de agua a una olla para llevarla a ebullición. Cuando comience a hervir añadimos el arroz y removemos constantemente con una cuchara de madera para que vaya soltando el almidón. Bajamos el fuego a un nivel medio y seguimos removiendo hasta que absorba el agua por completo.
Es el momento de añadir la leche.
La añadiremos poco a poco, para no detener el hervor, sin dejar de remover en ningún momento, con la cuchara pegada a la olla para evitar que se pegue nuestro arroz.
A los 15 minutos añadimos la ralladura de limón, con cuidado de no cortar la parte blanca ya que dará un toque amargo a nuestro plato, una rama de canela y stevia a nuestro gusto.
Una vez hayamos añadido toda la leche, seguimos removiendo durante unos 15 minutos más.
Pasado este tiempo retiramos la olla, vertemos su contenido sobre el recipiente y refrigeramos durante al menos dos horas.
Con esto ya tenemos listo nuestra versión del arroz con leche:
domingo, 7 de julio de 2013
miércoles, 19 de junio de 2013
Tarta de queso japonesa
Ingredientes:
300gr Queso cremoso
40gr Mantequilla
3 Huevos
60gr Azúcar
10gr Harina de choclo
160ml Leche
Comenzamos poniendo todo el queso cremoso al baño María, para que así podamos manipularlo más fácilmente. Mientras, en un bol grande, ponemos la mantequilla a temperatura ambiente y vamos aplastándola un poco con ayuda de una cuchara.
Una vez el queso cremoso se haya ablandado, lo añadimos a la mantequilla y mezclamos bien, hasta obtener una mezcla totalmente homogénea.
En otro bol, mezclamos las yemas de los 3 huevos con 20gr de azúcar, y una vez mezclado, añadimos la harina tamizada, volviendo a mezclarlo todo hasta obtener una mezcla con una textura algo pastosa.
En un cazo pequeño, calentamos la leche sin dejar que llegue a hervir, y añadimos a la mezcla que acabamos de obtener.
Una vez volvamos a mezclarlo todo nos quedará una especie de crema bastante líquida.
Ahora vertemos esta crema sobre la mantequilla y queso cremoso del principio y mezclamos un poco.
Reservamos y comenzamos a batir las 3 claras, añadiendo los 40gr de azúcar que nos quedan gradualmente, hasta tenerlas al punto de nieve.
Obtendremos un merengue que debemos incorporar a la mezcla para nuestra tarta. Comenzamos añadiendo 1/4 del merengue y removemos con movimientos suaves y envolventes. Añadimos el resto del merengue y volvemos a remover hasta mezclarlo todo completamente.
Cogemos un molde desmontable, lo cubrimos con papel vegetal y vertemos la mezcla sobre el, para entonces introducirlo en un horno previamente precalentado a 180º, en una posición media-baja.
Cocinaremos a dicha temperatura durante unos 15 minutos, para después bajarla a 150-160º y seguir cocinando durante 25 minutos más , hasta que la tarta comience a tomar un tono dorado.
Pasado este tiempo, apagamos el horno y dejamos reposar la tarta en su interior durante unos 40 minutos.
Ahora nuestra tarta ya está lista para servir, aunque recomendamos servirla al día siguiente:
300gr Queso cremoso
40gr Mantequilla
3 Huevos
60gr Azúcar
10gr Harina de choclo
160ml Leche
Comenzamos poniendo todo el queso cremoso al baño María, para que así podamos manipularlo más fácilmente. Mientras, en un bol grande, ponemos la mantequilla a temperatura ambiente y vamos aplastándola un poco con ayuda de una cuchara.
Una vez el queso cremoso se haya ablandado, lo añadimos a la mantequilla y mezclamos bien, hasta obtener una mezcla totalmente homogénea.
En otro bol, mezclamos las yemas de los 3 huevos con 20gr de azúcar, y una vez mezclado, añadimos la harina tamizada, volviendo a mezclarlo todo hasta obtener una mezcla con una textura algo pastosa.
En un cazo pequeño, calentamos la leche sin dejar que llegue a hervir, y añadimos a la mezcla que acabamos de obtener.
Una vez volvamos a mezclarlo todo nos quedará una especie de crema bastante líquida.
Ahora vertemos esta crema sobre la mantequilla y queso cremoso del principio y mezclamos un poco.
Reservamos y comenzamos a batir las 3 claras, añadiendo los 40gr de azúcar que nos quedan gradualmente, hasta tenerlas al punto de nieve.
Obtendremos un merengue que debemos incorporar a la mezcla para nuestra tarta. Comenzamos añadiendo 1/4 del merengue y removemos con movimientos suaves y envolventes. Añadimos el resto del merengue y volvemos a remover hasta mezclarlo todo completamente.
Cogemos un molde desmontable, lo cubrimos con papel vegetal y vertemos la mezcla sobre el, para entonces introducirlo en un horno previamente precalentado a 180º, en una posición media-baja.
Cocinaremos a dicha temperatura durante unos 15 minutos, para después bajarla a 150-160º y seguir cocinando durante 25 minutos más , hasta que la tarta comience a tomar un tono dorado.
Pasado este tiempo, apagamos el horno y dejamos reposar la tarta en su interior durante unos 40 minutos.
Ahora nuestra tarta ya está lista para servir, aunque recomendamos servirla al día siguiente:
domingo, 2 de junio de 2013
Berlinesas
Ingredientes:
3 Tazas de harina tamizada
10gr Levadura en polvo
6 Cucharadas de azúcar
1 Cucharadita de sal
2/3 Taza de leche
2 Huevos
5 Cucharadas de mantequilla
Comenzamos mezclando todos los ingredientes secos en un bol.
Añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y mezclamos con nuestros dedos hasta obtener una pasta homogénea. Una vez mezclado, hacemos un pequeño hueco en el centro de nuestra mezcla, batimos ligeramente los huevos y los añadimos junto con la leche.
Tenemos que mezclar hasta obtener una masa sin grumos, añadiendo un poco más de harina si vemos que nos queda pegajosa.
Cuando tengamos una textura adecuada, comenzamos a amasarla durante unos 8 minutos aproximadamente.
Una vez amasada, formamos un bola con ella, la cubrimos con un paño y la dejamos reposar durante no menos de 40 minutos.
Pasado este tiempo, enharinamos una superficie limpia y seca y comenzamos a estirar nuestra masa sobre ella. Cuando la estiremos, debemos cortarla en tres trozos para volver a estirar cada uno de estos hasta obtener el grosor deseado. Lo ideal es algo cercano al medio centímetro.
Obtendremos algo así:
Para rellenarlos tenemos dos opciones; añadirles el relleno de nuestra elección (nosotros hemos optado por una crema pastelera y chocolate) antes de cerrar la masa o una vez cocinadas añadirlo con ayuda de una manga pastelera.
Sea cual sea la opción elegida, cerramos la masa con cuidado de no dejar grieta alguna, formando una bola lo más perfecta posible. Para ello podemos usar un solo trozo de masa o envolver uno ya cerrado con otro, así conseguiremos una berlinesa de mayor tamaño, pero al mismo tiempo corremos el riesgo de que nos quede algo cruda.
Una vez formadas las bolas, cubrimos con un paño y volvemos a dejar reposar durante unos 40 minutos.
Pasado este tiempo, comenzamos a freírlas a fuego medio hasta que comiencen a dorarse, lo que nos llevará unos 2-3 minutos. Las dejamos sobre papel absorbente unos minutos y ya están listas para servir:
3 Tazas de harina tamizada
10gr Levadura en polvo
6 Cucharadas de azúcar
1 Cucharadita de sal
2/3 Taza de leche
2 Huevos
5 Cucharadas de mantequilla
Comenzamos mezclando todos los ingredientes secos en un bol.
Añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y mezclamos con nuestros dedos hasta obtener una pasta homogénea. Una vez mezclado, hacemos un pequeño hueco en el centro de nuestra mezcla, batimos ligeramente los huevos y los añadimos junto con la leche.
Tenemos que mezclar hasta obtener una masa sin grumos, añadiendo un poco más de harina si vemos que nos queda pegajosa.
Cuando tengamos una textura adecuada, comenzamos a amasarla durante unos 8 minutos aproximadamente.
Una vez amasada, formamos un bola con ella, la cubrimos con un paño y la dejamos reposar durante no menos de 40 minutos.
Pasado este tiempo, enharinamos una superficie limpia y seca y comenzamos a estirar nuestra masa sobre ella. Cuando la estiremos, debemos cortarla en tres trozos para volver a estirar cada uno de estos hasta obtener el grosor deseado. Lo ideal es algo cercano al medio centímetro.
Con ayuda de un vaso ancho comenzamos a cortar la masa, repitiendo el proceso de estiramiento hasta que agotemos la masa por completo.
Obtendremos algo así:
Para rellenarlos tenemos dos opciones; añadirles el relleno de nuestra elección (nosotros hemos optado por una crema pastelera y chocolate) antes de cerrar la masa o una vez cocinadas añadirlo con ayuda de una manga pastelera.
Sea cual sea la opción elegida, cerramos la masa con cuidado de no dejar grieta alguna, formando una bola lo más perfecta posible. Para ello podemos usar un solo trozo de masa o envolver uno ya cerrado con otro, así conseguiremos una berlinesa de mayor tamaño, pero al mismo tiempo corremos el riesgo de que nos quede algo cruda.
Una vez formadas las bolas, cubrimos con un paño y volvemos a dejar reposar durante unos 40 minutos.
Pasado este tiempo, comenzamos a freírlas a fuego medio hasta que comiencen a dorarse, lo que nos llevará unos 2-3 minutos. Las dejamos sobre papel absorbente unos minutos y ya están listas para servir:
viernes, 24 de mayo de 2013
Bizcocho de coco y trucos para un bizcocho perfecto.
El bizcocho es una de las preparaciones más básicas de la repostería. Existen tantas recetas como pasteleros, lo que puede desorientar más que ayudar a quienes están comenzando o aún no dan con su fórmula personal. En esta entrada intentaremos darte algunos trucos para mejorar los resultados y evitar la frustración que supone un bizcocho chafado, apelmazado o crudo en el centro.
Paso 1. Montar las claras a punto de nieve (4 claras)
En un bol suficientemente grande para contener la mezcla, bate las claras hasta que se sostengan en la varilla. Las burbujas de aire que se añade a las claras, darán como resultado un bizcocho más esponjoso.

Paso 2. No prescindir completamente del azúcar (4 cucharadas)
Si bien, siempre que podemos, optamos por reemplazar el azúcar por endulzantes libres de calorías o miel, el azúcar juega un rol importante en la emulsión de la masa, e incluso en la activación de algunos tipos de levaduras. Eso sí, evita el azúcar refinada y no pongas más de la cuenta. En nuestro caso, agregamos una parte de azúcar rubia disuelta en las 4 yemas de huevo que teníamos separadas y, al final, añadimos stevia hasta conseguir suficiente dulzor.

Paso 3. ¿Qué grasa utilizar? (1 medida de aceite neutro)
Lo más común es utilizar mantequilla, pero nosotros optamos por aceite de girasol, que hará la masa más ligera. Pusimos la misma cantidad que de la mezcla de azúcar y yemas.
El aceite de canola (colza o raps) también es una excelente opción, especialmente porque el cuerpo lo elimina con mayor facilidad. Si bien, en ambos casos debemos tener cuidado y fijarnos en las etiquetas, el segundo es uno de los productos más manipulados genéticamante a nivel mundial, de manera que debemos poner especial atención.
Paso 4. Aromatizar y añadir leche (1 medida de coco rallado, esencia y 1 vaso de leche desnatada)
Ralladura de piel de limón o naranja (evitando la parte blanca que tiende a amargar las preparaciones), semillas de anís, vainilla, licores o la esencia que más te guste. Esto, además darle un toque muy especial y agradable a los bizcochos, evitará que huelan a huevo. Como el nuestro es de coco, utilizamos 1 medida de coco rallado y dos cucharadas de esencia para acentuar el aroma.
La leche desnatada que añadimos tiene como objetivo darle suavidad y volumen a la masa.

Paso 5. Incorporar con movimientos envolventes
Al momento de mezclar los ingredientes, hazlo con suavidad intentando que las claras que montaste al comienzo, pierdan la menor consistencia posible y la masa siempre nos parezca espumosa.
Paso 6. Tamizar el harina y los polvos de hornear
Evita las harinas con polvos de hornear añadidos: no sabes si serán suficientes o si son los adecuados para un bizcocho.
Cuando vayas a añadirla, ayúdate con un colador o un tamiz. Además evitar que pasen grumos a nuestra masa, la airearemos ligeramente con este simple paso. Tamiza también los polvos de hornear.

Paso 7. Utilizar la cantidad suficiente de harina
Es muy difícil determinar a priori cuánta harina se necesita ya sea para un bizcocho u otra preparación, incluso tomando la receta de un libro. Esto, debido a que los vasos, las tazas, las cucharas, los huevos y demás que tenemos en una y otra casa, difieren entre sí. Incluso si midiésemos en básculas y jarras milimetradas, la temperatura a la que estemos, seguiría haciendo que cualquier medida dada en números sea imprecisa. Por eso, te recomendamos añadir harina hasta dar con la textura que buscas, es decir, ni muy floja ni muy pesada. Que cueste un poco batirla, pero que se deje.

Paso 8. Hornear adecuadamente
a) Molde: cuando se pone en el molde, lo más común es enmantequillar y/o enharinar el fondo y las paredes para poder retirarlo con facilidad cuando esté preparado. El truco más seguro para que no se pegue es, en lugar de lo anterior, poner papel de aluminio (como si fuese un molde interior) y quitarlo al final.
b) Precalentar: encender el horno a temperatura media (200ºC) unos 5 minutos antes de meter el bizcocho
b) Alternar el calor: al introducir el bizcocho, poner el fugo sólo con los quemadores de abajo por aproximadamente 20 minutos. Transcurrido este tiempo, hornear por ambos lados por 20 minutos más.
c) Comprobar la cocción: no abras el horno hasta que hayan transcurrido al menos 40 minutos o se bajará el bizcocho. Es el tiempo aproximado que tarda en hacerse, sin embargo, esto dependerá de diferentes factores (humedad de la masa, grosor del molde, clima, estado del horno, etc.) de manera que debes comprobar pinchando en el centro con un palillo o un cuchillo afilado. Si no saliera limpio de masa, es necesario darle más tiempo de cocción: baja la temperatura y vuelve a poner el fuego sólo por debajo.
d) Enfriar antes de cortar: espera a que termine de salir vapor para que no se rompa o apelmace.
Parecen muchos pasos, pero todo es muy sencillo y el resultado te dejará muy contento. ¡Pruébalo!
Paso 1. Montar las claras a punto de nieve (4 claras)
En un bol suficientemente grande para contener la mezcla, bate las claras hasta que se sostengan en la varilla. Las burbujas de aire que se añade a las claras, darán como resultado un bizcocho más esponjoso.

Paso 2. No prescindir completamente del azúcar (4 cucharadas)
Si bien, siempre que podemos, optamos por reemplazar el azúcar por endulzantes libres de calorías o miel, el azúcar juega un rol importante en la emulsión de la masa, e incluso en la activación de algunos tipos de levaduras. Eso sí, evita el azúcar refinada y no pongas más de la cuenta. En nuestro caso, agregamos una parte de azúcar rubia disuelta en las 4 yemas de huevo que teníamos separadas y, al final, añadimos stevia hasta conseguir suficiente dulzor.

Paso 3. ¿Qué grasa utilizar? (1 medida de aceite neutro)
Lo más común es utilizar mantequilla, pero nosotros optamos por aceite de girasol, que hará la masa más ligera. Pusimos la misma cantidad que de la mezcla de azúcar y yemas.
El aceite de canola (colza o raps) también es una excelente opción, especialmente porque el cuerpo lo elimina con mayor facilidad. Si bien, en ambos casos debemos tener cuidado y fijarnos en las etiquetas, el segundo es uno de los productos más manipulados genéticamante a nivel mundial, de manera que debemos poner especial atención.
Paso 4. Aromatizar y añadir leche (1 medida de coco rallado, esencia y 1 vaso de leche desnatada)
Ralladura de piel de limón o naranja (evitando la parte blanca que tiende a amargar las preparaciones), semillas de anís, vainilla, licores o la esencia que más te guste. Esto, además darle un toque muy especial y agradable a los bizcochos, evitará que huelan a huevo. Como el nuestro es de coco, utilizamos 1 medida de coco rallado y dos cucharadas de esencia para acentuar el aroma.
La leche desnatada que añadimos tiene como objetivo darle suavidad y volumen a la masa.

Paso 5. Incorporar con movimientos envolventes
Al momento de mezclar los ingredientes, hazlo con suavidad intentando que las claras que montaste al comienzo, pierdan la menor consistencia posible y la masa siempre nos parezca espumosa.
Paso 6. Tamizar el harina y los polvos de hornear
Evita las harinas con polvos de hornear añadidos: no sabes si serán suficientes o si son los adecuados para un bizcocho.
Cuando vayas a añadirla, ayúdate con un colador o un tamiz. Además evitar que pasen grumos a nuestra masa, la airearemos ligeramente con este simple paso. Tamiza también los polvos de hornear.

Paso 7. Utilizar la cantidad suficiente de harina
Es muy difícil determinar a priori cuánta harina se necesita ya sea para un bizcocho u otra preparación, incluso tomando la receta de un libro. Esto, debido a que los vasos, las tazas, las cucharas, los huevos y demás que tenemos en una y otra casa, difieren entre sí. Incluso si midiésemos en básculas y jarras milimetradas, la temperatura a la que estemos, seguiría haciendo que cualquier medida dada en números sea imprecisa. Por eso, te recomendamos añadir harina hasta dar con la textura que buscas, es decir, ni muy floja ni muy pesada. Que cueste un poco batirla, pero que se deje.

Paso 8. Hornear adecuadamente
a) Molde: cuando se pone en el molde, lo más común es enmantequillar y/o enharinar el fondo y las paredes para poder retirarlo con facilidad cuando esté preparado. El truco más seguro para que no se pegue es, en lugar de lo anterior, poner papel de aluminio (como si fuese un molde interior) y quitarlo al final.
b) Precalentar: encender el horno a temperatura media (200ºC) unos 5 minutos antes de meter el bizcocho
b) Alternar el calor: al introducir el bizcocho, poner el fugo sólo con los quemadores de abajo por aproximadamente 20 minutos. Transcurrido este tiempo, hornear por ambos lados por 20 minutos más.
c) Comprobar la cocción: no abras el horno hasta que hayan transcurrido al menos 40 minutos o se bajará el bizcocho. Es el tiempo aproximado que tarda en hacerse, sin embargo, esto dependerá de diferentes factores (humedad de la masa, grosor del molde, clima, estado del horno, etc.) de manera que debes comprobar pinchando en el centro con un palillo o un cuchillo afilado. Si no saliera limpio de masa, es necesario darle más tiempo de cocción: baja la temperatura y vuelve a poner el fuego sólo por debajo.
d) Enfriar antes de cortar: espera a que termine de salir vapor para que no se rompa o apelmace.
Parecen muchos pasos, pero todo es muy sencillo y el resultado te dejará muy contento. ¡Pruébalo!
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